Un dos de mayo del año
1960 se retrata a la mamá eterna del pueblo de San Antonio de Rancas, una mujer que tuvo tanta tenacidad de aferrarse a un poste ubicado en las pampas de Huayllacancha, para
lograr que su pueblo no retroceda frente a las ráfagas de fuego emitidas por los
asesinos de la empresa Minera Cooper Corporation, luego de tantos disparos
que le otorgaron , solo con la mutilación de sus dedos lograron apartar de su objetivo, para ponerse de pie agonizando,
con sus intestinos colgando y poder exclamar ¡ no he muerto mi presencia se hará sentir , hermano amarra mi barriga y sigamos adelante!!!!!. Luego de unos minutos fue alzada a su caballo que por años, lo acompaño,
expirando se retiró, dejando una página
bonita llena de historia. Mujer que definió sus actos con ejemplos llenos de valores.


